Hoy vengo a hablarles sobre un tema que me parece fascinante : no ser suficientes.
Resulta que me junto una vez al mes con unos amigos de Buenos Aires, a hablar sobre diferentes tópicos para volver su lugar de laburo, un espacio más "saludable".
Mensualmente suelo utilizar éstos encuentros para estudiar sobre diferentes temas y cómo aplicarlos en una sociedad algo caótica, como lo es Buenos Aires.
Buscando que ver en este hemoso septiembre, vuelvo sobre una vieja amiga y su libro El poder de ser vulnerable - de Brené Brown. Creo que en otras entradas me he referido a ella, una de mis maestras, aunque no nos conozcamos en persona.
En su índice, encontré el enunciado: el problema del "nunca es suficiente". Te animo a leer estas líneas si el título ya te llamó la atención.Al atravesar su punto de vista, no pude evitar reflexionar junto a mis colegas, sobre cómo la vida te puede cambiar en cuanto a las perspectivas. Especialmente en la de no sentirte nunca suficiente.
Porque no ser suficiente, es en algún punto relativo.
Y pensaba en esta analogía: ¿vale más o es más suficiente mis casi 30 años, o un seg de vida de un óvulo recién fecundado?
Entonces surge esta cuestión: ¿cuándo es suficiente?
Porque en valor, no creo que yo sea más digna que ese microsegundo de vida que antes no había y ahora hay. Entonces ése microsegundo de vida, ya es suficiente, ya lo valió todo, ya no se necesita más.
Entonces, ¿porqué pensamos todo el tiempo en cambiar, en transformarnos, en mejorar?
Que no creo que sea nada malo pensar así, pero qué distinto es cambiar por la belleza de que se puede, de que cualquier cosa que venga después de ese microsegundo es sobreabundancia.
A cambiar porque la sociedad, o la familia, o uno mismo pensamos que no somos suficientes. Dejar de pensar que los valores los ponemos nosotros, es lo más liberador sobre este asunto - en mi opinión.
Vivir porque ya somos suficientes y disfrutar de la abundancia.
Abundancia, otro concepto interesante creo yo. Contemplar cuán hermoso es lo que vivimos, todo lo que excede lo suficiente, es vivir en abundancia. Experimentar el don del Creador. Que nos dá de más dia a dia, nos excede, por simple y neto Amor.
Por último viene el planteamiento de tranformarnos, de cambiar o mejorar. Pues pienso en el ejemplo del principio, fuí suficiente en el microsegundo de mi concepción, cuánto he avanzado en éstos 30 años, y cuánto más avanzaré.Pero no fue por mis fuerzas propias, no dependió de mi únicamente, sino de los ritmos de la vida. Del acompañamiento y soplo diario de Dios.
Gracias por leerme!
Me interesa saber lo que pensás ...



